Un castigo bestial es lo que recibe este sumiso por parte de su ama. Patadas y rodillazos en la polla y en los huevos. Justo lo que muchas mujeres desearían hacer con sus mariditos o parejas y nunca se atrevieron a hacer. Quizás ahora se animen. ¡Chavales... el que los tenga que los proteja!"
Un duro castigo les espera a estas dos jovencillas. Una recta y autoritaria ama le va a dejar el culo como un tomate para que aprendan a ser disciplinadas y obedientes.
Extraña y dolorosa manera la que tienen algunos de disfrutar. Los zapatos de tacón tienen su morbo pero no pensaba que fuera de esta manera. Y no hará falta deciros que hay videos que me sientan ¡como una patada en los huevos!
Dos amas compartiendo y sometiendo a sus esclavos. Muy obedientes ellos, no dudan en aceptar la disciplina y las órdenes de sus amas incluso cuando obligan a que uno le haga una mamada a otro.
Sumisas recibiendo el castigo de un amo severo que no tiene compasión. Las azota hasta dejarles el culo destrozado y les obliga a que cuenten los azotes sin rechistar.
Vaya forma que tienen algunos de conseguir el placer. Este individuo se pone las pinzas y se aplica descargas en la polla tumbado en un somier metálico. ¡No quiero ni pensar como comprobara si hay corriente cuando quiere arreglar un enchufe!
Pequeña recopilación de increíbles salvajadas. Lo que casi ninguno de nosotros quisiera que le hicieran a nuestra humilde polla para otros resulta ser un placer brutal y someten a su órgano a crueles castigos.
Ni pinchos morunos, ni brochetas de rape. Ahora parece que lo realmente delicioso son estos pinchos de polla. Pues para gustos... colores. Aunque yo personalmente prefiero recibir el gustito follando como se hizo toda la vida.
Sádico amateur castigando a la sumisa. El culo seguro que le queda calentito. Primero con el látigo y después con el roce de la polla dentro del agujero.
En el sadomaso hay cabida para todo, el único limite es la imaginación. Por ejemplo usar el culo para sujetar una vela encendida haciéndole sentir antes a la sumisa la cera derretida en sus piernas.
Dice la sabiduría española: sarna con gusto no pica. Pues el placer de esta señora son los azotes con vara (a la antigua usanza) y parece que si que pican, si.
Se ha portado mal y su amo la castiga como se merece: con unos latigazos en el culo con la correa de cuero que le dejaran las nalgas rojas y escocidas.